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Cordero y su triunfo sobre "chepina". (Lilia Arellano)

 
Cordero y su triunfo sobre
Es por muchos de los renglones expuestos anteriormente que la balanza de quienes tienen el poder y aspiran a seguirlo teniendo se inclina hacia Ernesto Cordero.



Tal parece que orquestados los medios de comunicación dan a Josefina un primer lugar del que dicen es difícil bajarla y se habla mucho de su penetración entre la población. Lo cierto, lo verdaderamente cierto es que ni hay tal primer lugar por encima incluso de los candidatos tanto de la alianza del tricolor como de la izquierda y mucho menos existe esa “gran penetración” entre el electorado que mencionan y su discurso es tan bajo y poco conocedor de los grandes problemas nacionales que solo puede causar decepción.
Creo que el análisis de Calderón y de su equipo va más allá de si existe un capricho del michoacano por imponer a su ignorante ex secretario de Hacienda  y tiene mucho que ver con lo que hoy verdaderamente importa: el dinero, los capitales, las inversiones, el manejo y control económico y el servicio a las grandes empresas, a los monopolios, a las apuestas sobre petróleo y energía eléctrica y, de eso poco o nada sabe la chepina y don Santiago no es ningún experto en la materia.
Si por lo menos la Vázquez Mota fuese un ama de casa de esas que tienen que administrar y estirar el gasto familiar, algo podríamos confiar en que sabría como hacer para lograr que el presupuesto billonario que el gobierno tiene asignado realmente le diera a los ciudadanos garantía de empleo, de alimentación, de vivienda, de educación, de cultura y hasta unas vacaciones pagadas a plazos sin que intervengan los bancos y su carga tributaria. Y, o una de dos, a lograba bajar los precios o educaba a los mexicanos sobre como comer frijoles, arroz y tortillas y no morir de desnutrición. Los niños encontrarían la garantía de un sano desarrollo. Pero no, la chaparrita no sabe ni cuánto cuesta un kilo de carne y sus empleadas domésticas, ahora con tanto ir y venir son las amas de su hogar. Así soltaría el gabinete, igualito.
Santiago Creel se ha dedicado a la marrullería que no a la política, a los acuerdos y compromisos con diferentes sectores que le garantizaron una plataforma de votos a partir de la cual partir y con ella llegar a ilusionarse en ganar hasta la presidencia. Dentro y fuera del círculo calderonista no ha logrado inspirar confianza, ninguno de los que lo conocen bien consideran que tiene los conocimientos sobre economía necesarios para hacerle frente a los difíciles tiempos que se avecinan no solo para México sino para el mundo entero.
 Es por muchos de los renglones expuestos anteriormente que la balanza de quienes tienen el poder y aspiran a seguirlo teniendo se inclina hacia Ernesto Cordero. Es claro que el dinero del que dispone el michoacano durante su último año de gestión fue presupuestado por quien aspira a sucederlo, aunque la presentación y la aprobación final le correspondiese a otro recién nombrado para ese y otros fines, los de administrar y seguir las consignas de don Ernesto en ese renglón. Quien discutió y se presentó en foros económicos internacionales detrás de don Felipe fue el mismo “patán”, como le dice la chepinita.
Que si Cordero ha logrado a no simpatías de los electores no parece la gran preocupación en Los Pinos porque saben que cuentan con las televisoras, con la adquisición de cuantos publicistas se requiera, porque tienen en su haber un presupuesto sin límite para invertirlo en conservar un poder que todo lo multiplica. Los reportes sobre sus avances entre los ciudadanos parten de un cero hasta los muchos puntos logrados después de esas declaraciones de los 6 mil pesos que alcanzan para todo. Es a partir de entonces, como lo dijimos en su momento, que las gran mayoría de mexicanos que viven en las zonas urbanas se enteraron por fin del nombre del titular de Hacienda y conocieron su rostro y comenzaron esas críticas que de no existir lo hicieran en un abrir y cerrar de ojos un contrincante a la silla presidencial.
Lo de Vicente Calderón es otro de esos tropezones hechos a propósito para darle más aires a unos días de que se llegue el 5 de febrero. Podrá Ernesto Cordero no ser de nuestras simpatías, podrá no ser el mejor economista del mundo; podrá contar con una serie de defectos que se volcarían, probablemente en errores que al final tengan como ampliamente perjudicados a los ciudadanos pero, tonto, tonto hasta la estupidez, no es y mucho menos para cometer ese y otros dislates que han querido vendernos como parte de la misma estrategia de los 6 mil pesos al mes que alcanzan para todo.  Porque por otro lado, ¿Cuántos mexicanos ganan esa cantidad si el salario mínimo no llega ni a los mil 800 mensuales? ¿Cuántos si bien no pagarían todo el listado que hizo sí vivirían mucho mejor? Y eso sin contar a los indígenas de Chihuahua, o los de la península yucateca, o los campesinos de Zacatecas.  Por ahí viene la “limpia” de esa imagen que, por lo pronto y como dicen los técnicos, lo posicionó.
Por lo pronto lo de la denuncia de la Vázquez Mota contra Cordero, sus expresiones de desprecio, los señalamientos sobre la presunta coacción del voto –de lo cual ella sabe y mucho desde su paso por SEDESOL y su forma de contribuir al triunfo de Calderón- y su auto  nominación de demócrata solo han dado fuerte contribución a que al final la balanza se incline a favor del ex de Hacienda. De lograr en medio de una unidad a fuerzas que don Ernesto sea el candidato tal y como revelan los análisis de los sesudos calderonistas debe ser, don Felipe se irá con todo y sobre muchos, muchos priístas. Los “chuchos” le dirán como debilitar a ese otro adversario al que por ahora no parece prestar mucha atención pero que sigue en la mira de sus más oscuros sentimientos ya que considera que esa sombra que le ha acompañado a lo largo de su administración traducida en ilegitimidad no le permitió ejercer ni tener el poder y la presencia esperada.
Lilia Arellano - Opinión EMET