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En México, más pobreza, miseria y desempleo

 
En México, más pobreza, miseria y  desempleo



Felipe Calderón se reunió en la residencia oficial de Los Pinos con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, quien “reconoció la fortaleza de las políticas fiscal, financiera y monetaria seguidas por México”, único país del continente americano –junto con honduras- en donde entre 2008 y 2009 más de 3 millones 600 mil personas se sumaron a la pobreza, mientras el número de indigentes se incrementó a cerca de 4 millones. Aún así, Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, anunció “el respaldo económico” de nuestro país para ayudar a naciones con problemas financieros a salir de su crisis. En unos días, el banco central enviará al Congreso de la Unión una iniciativa para que se liberen los recursos necesarios y México pueda cubrir el aumento de cuotas con el FMI así como las partidas de apoyo a los países con problemas de liquidez.

En la residencia oficial de Los Pinos, la reunión de Lagarde, quien estuvo acompañada por el director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, Nicolás Eyzaguirre, con Calderón, Cartens y el secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade Kuribreña, fue casi una fiesta en la que la francesa alabó las políticas que ha impulsado la administración calderonista para fortalecer su economía y en la que también ensalzó el Paquete Económico aprobado para 2012 y lo calificó de “responsable” y “soporte de la actividad económica”. La actitud de la francesa era lógica toda vez que la razón principal de su visita a México era darle el clásico sablazo a Calderón y a los contribuyentes mexicanos, tal y como lo corroboró el gobernador del Banco de México.
Agustín Carstens, fondomonetarista y alumno aventajado y servil de ese organismo financiero internacional, dio a conocer al término de la reunión, que México ayudará con recursos económicos a los países con problemas financieros a salir de su crisis. Explicó que a partir de este jueves, al asumir la presidencia del G-20, se buscará un aumento de las aportaciones de los 184 miembros del FMI para que el organismo cuente con los recursos suficientes a fin de apoyar las acciones para superar la crisis económica mundial. Cartens anunció que en unos días más se enviará al Congreso de la Unión la iniciativa para que se liberen los recursos señalados líneas arriba. Todo lo anterior, a pesar de que el incremento de la pobreza en México es resultado del fracaso de las políticas públicas implementadas por su administración y que el crecimiento económico del país es el peor registrado desde la administración de Miguel de la Madrid.
Por si lo anterior no bastara, diputados del PRI y del PRD acusaron este miércoles que la gestión de Calderón y su partido, el PAN, utilizan la persistencia de la marginación como anzuelo electoral. Para la presidenta de la Comisión de Vigilancia, Esthela Damián Peralta, en la administración calderonista “ha habido planeación deliberada para no combatir la pobreza; ha existido una política de combate a la violencia que contrasta con el combate a la pauperización”. La legisladora advirtió que “si se sigue un rumbo como el que Calderón ha dictado y no se invierten en programas de abatimiento, el país seguirá un rumbo de crisis”. Dicho problema ya está más que potenciado en todo el territorio nacional: de acuerdo con reportes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe(CEPAL), la pobreza en México aumentó para más de 3 millones 673 mil personas entre 2008 y 2010; el nuestro fue el país de la región donde más aumentó la indigencia el año pasado, al sumar cerca de 4 millones de pobres extremos a esa condición en ese periodo.
La cruel realidad de la administración de Felipe Calderón es que la pobreza en México aumentó el año pasado hasta abarcar a 40 millones 838 mil personas, que representan 36.3 por ciento de la población, y de ellas 15 millones de personas o 13.3 por ciento de mexicanos, vivieron en indigencia o pobreza extrema. En 2008, había, en contraste, 37 millones 164 mil pobres en México, de acuerdo con los datos de la CEPAL, de los cuales 11 millones 961 mil eran indigentes. La explicación de los economistas es que el incremento de la pobreza y la indigencia en México se debe a la crisis de 2009, a pesar de que el país cuenta con potencial para diversificarse y producir bienes de mayor valor agregado.
Sin embargo, en la administración del autodenominado “presidente del empleo”, el desempleo permanece elevado con tasas por arriba de los niveles previos a la crisis del 2008, mientras que la subocupación repunta, es decir, el número de personas que requieren laborar más horas para compensar caídas de su ingreso. Según los maquillados datos oficiales, la desocupación fue de 5 por ciento de la PEA en octubre de este año, aproximadamente 2 millones y medio de personas y la población subocupada representó casi el doble de esa cifra, aunque la realidad podría ser fácilmente del doble de esas cifras.
Otro dato que revela el fracaso económico y social de la gestión de Felipe Calderón lo dio este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI),  al revelar que durante este año, la cifra de jóvenes que ni estudian ni trabajan (“ninis”) se incrementó 19 por ciento, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. De acuerdo con las estimaciones oficiales., casi 1.6 millones de jóvenes mexicanos entre 14 y 29 años que forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA) se encuentran desocupados. Cifras del Consejo Nacional de Población (Conapo) señalan que la PEA joven está conformada por 15.2 millones de personas, de las cuales el 8.5 por ciento se encuentran sin empleo; y la población no económicamente activa joven por 14.3 millones, de los cuales el 5 por ciento no estudia ni trabaja, 51 por ciento estudia y 33 por ciento realiza quehaceres domésticos.
México resiente una menor generación de la riqueza y una cada vez peor distribución. Lo peor del asunto es que al menos los próximos dos años el panorama no mejorará. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ya advirtió que México frenará su “crecimiento” en 2012 y 2013. Estimó que el PIB mexicano crecerá sólo 3.3 y 3.6 por ciento en esos años, respectivamente, lo que por supuesto le impedirá al país hacer frente a los reclamos de educación y empleo. Pero eso sí, Calderón, Carstens y  Meade están más que prontos para “ayudar” a otros países a superar sus crisis financieras.
Lilia Arellano - Opinión EMET