Argentina: 14 años de resistencia y el hotel Bauen es expropiado a favor de sus trabajadores

Marcha

Expropiación del Hotel BAUEN a favor de sus trabajadores y trabajadoras
Una noticia buena en un año de retrocesos: se aprobó la ley que expropia el inmueble del hotel BAUEN, a expensas de créditos nunca pagados al el Estado, y los cedió a la cooperativa de trabajadores y trabajadoras que hace casi 14 años la opera.  Ícono del proceso de recuperación de empresas, el BAUEN es un ejemplo de lucha, que permite contar también una historia del país.
El hotel fue originalmente construido durante la última dictadura cívico-militar, de cara al nefasto Mundial de Fútbol de 1978. Para acelerar la construcción, el entonces Banco Nacional de Desarrollo (Banade) realizó suculentos préstamos a favor del empresario Lurcovich. Este préstamo, claro, no fue nunca devuelto. Al inicio de los años noventa, llegaron cadenas hoteleras internacionales al país, desplazando al BAUEN del perfil de hoteles de lujo. A partir de 1997,  Lurcovich acrecentó las maniobras fraudulentas, incluyendo el traspaso de manos al grupo chileno Solari. Pero esto no resolvió ningún problema. Se acumularon deudas con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y con el plantel trabajador, declarando la quiebra durante esos escasos días del gobierno ilegítimo de Adolfo Rodríguez Saá en 2001.
En marzo de 2003 se inicia otra etapa, en la que los y las trabajadoras decidieron cambiar el rumbo de la disputa, y tomar la gestión en sus manos. A partir de entonces pelearon por dar continuidad a su fuente laboral, creando la Cooperativa de Trabajo Buenos Aires Una Empresa Nacional Limitada. No pocas disputas atravesaron, incluyendo varios intentos de desalojo, disputas judiciales para permitir el uso del inmueble, y por supuesto, la disputa por la propia propiedad. Una pelea que prácticamente todas las empresas recuperadas debieron transitar durante los 12 años del kirchnerismo, en los cuales muy pocas lograron soluciones estables.
La conversión de la empresa como cooperativa recuperada implicó grandes desafíos para aprender nuevas herramientas de gestión y organización, y desaprender viejos vicios empresariales –que incluyen fomentar la desconfianza entre compañeros. Desandar esos caminos era y es tan difícil como construir los nuevos. Rápidamente el BAUEN comprendió que debía apoyarse en las organizaciones sociales y en el movimiento popular para blindarse de los abusos y extorsiones siempre presentes. El BAUEN se convirtió, de alguna manera, en la casa de las recuperadas del interior del país, cuando venían a reclamar y peticionar a la capital del país. Allí se cruzaban con sindicatos, organizaciones sociales, proyectos autogestivos y otras iniciativas que dieron forma a una amplia solidaridad política. Este año, el BAUEN ha sido la casa de la Multisectorial de CABA contra el tarifazo y el ajuste.
La noche del 30 de noviembre de este año, nuevamente los trabajadores y las trabajadoras del BAUEN se presentaron en el Senado a reclamar el tratamiento –sobre tablas- del proyecto con media sanción, tras la extensa jornada de debate por el presupuesto de 2017. Y aunque el bloque Cambiemos buscó dilatar el tratamiento con excusas variopintas, no pudieron evitar la votación. El senador radical Luis Naidenoff dijo que no sabían con exactitud cuál era la deuda o quién era el titular del inmueble, mostrando su falta de interés en averiguarlo o siquiera escuchar los 14 años de lucha. La senadora PRO Laura Machado pretendió usufructuar una carta federal señalando que el costo de la expropiación lo pagarían todas las provincias, como si eso los hubiera detenido de otras acciones. Pero la clave la dio el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, al señalar que “No podemos votar esto porque el valor del inmueble es enorme y los beneficiarios son poquísimos”. El problema, para el PRO, era cómo echar mano de una gran renta inmobiliaria, de la que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires han sabido aprovechar para sus negociados.
A avanzadas horas de la noche, se aprobó el proyecto que declara de utilidad pública y sujetos de expropiación a los inmuebles e instalaciones del hotel, otorgando el uso a la cooperativa. Esto mejora las condiciones de casi 140 trabajadores y trabajadoras, que ahora podrán establecer contratos, ser sujetos de crédito, proveedores inscriptos del Estado, entre otras mejoras.
María Eva Losada, presidenta de la Cooperativa BAUEN, señaló que esto es “el fruto de una lucha de los trabajadores y de las organizaciones y espacios que apoyaron”. Federico Tonarelli, trabajador del BAUEN y presidente de la Federación FACTA, reforzó la misma idea: se trató de trabajo consecuente, permanente, con el movimiento obrero, las cooperativas, los movimientos sociales y organizaciones populares, construyendo una amplia unidad.
Eva resaltó además, respecto del gobierno, la incomprensión de quienes ven todo desde la mirada empresarial, y por eso “no entienden cómo un grupo de simples trabajadores puedan expropiar y quedarse con una empresa”.  Para todos quienes no lo comprenden, aquí uno de tantos ejemplos de coraje e hidalguía: el BAUEN para quienes lo trabajan.
Las trabajadoras del Hotel Bauen, de la resistencia a la expropiación 
A pesar del rechazo del oficialismo, la Cámara de Senadores sancionó la ley que permite expropiar el tradicional edificio de la Avenida Callao. La legislación declara de “utilidad pública” al inmueble y así se mantendrán los 140 puestos de trabajo. Natalia, María Eva y Patricia, integrantes de la cooperativa, conversaron con Marcha.
En medio del debate caliente y confuso que se desató en la noche del miércoles 30 de noviembre en la Cámara Alta, el senador del PRO, Federico Pinedo, lanzó: “no podemos votar esto porque el valor del inmueble es enorme y los beneficiarios son poquísimos”. Sin embargo, el rechazo de la alianza Cambiemos no pudo frenar la conquista de la clase trabajadora. En un año 2016 recargado de ajustes, despidos y tarifazos, este hecho se convierte en uno de los pocos triunfos que puede anotarse el movimiento obrero bajo la gestión macrista.
Por 39 votos a favor y 17 en contra, el Senado convirtió en ley la expropiación del hotel Bauen, emblema de las de fábricas recuperadas, ubicado sobre Callao al 300, casi esquina Corrientes, de la Ciudad de Buenos Aires. La iniciativa había recibido media sanción de Diputados en noviembre del 2015, pero no había sido tratada en este periodo. De esta manera, seguirá al frente el emprendimiento la cooperativa que recuperó el hotel tras la crisis de 2001 y se sostendrán los 140 puestos de trabajo.
La legislación declara de “utilidad pública” al inmueble –sobre el que pesaba una orden judicial de desalojo- y lo cede en comodato a quienes hace 14 años se hicieron cargo del manejo de sus propias fuentes laborales. Además, establece que se entregará el uso del inmueble a la Cooperativa de Trabajo Buenos Aires Una Empresa Nacional Limitada, quienes deberán “destinar y crear espacios de promoción cultural y realizar actividades educativas, artísticas y sociales”.
Las trabajadoras
“Estamos muy felices, fue muy dolorosa y traumática la angustia que estuvimos viviendo. Nosotros siempre quisimos seguir trabajando, no queríamos ni queremos que vengan a sacarnos, ya demostramos mucho. No sólo por los puestos de trabajo, también directa o indirectamente, lo que generamos con los proveedores o las organizaciones sociales y políticas”, explica María Eva Losada.
“Yo estoy desde el 94 acá, primero trabaje bajo patrón, y ahora hace 14 que seguimos administrando todo nosotros. No nos llevamos mucho dinero a casa, pero nunca imaginé que podíamos poner en marcha y hacer funcionar un hotel”, agrega María, sobre el lugar que es explotado en cooperativa desde el año 2003 cuando los dueños abandonaron la empresa.
“Ya estoy hace 9 años y la verdad este va a ser el primer fin de año que vamos a estar tranquilos, va a ser el mejor de todos. Los anteriores no sabías si te ibas a encontrar con el desalojo, con la policía en la puerta para sacarnos. Ahora tenemos el trabajo y no tenemos que pedirle a nadie”, explica Patricia, secretaria del consejo de Administración.
“Yo hace 10 años trabajo acá. Y a mí me salvó porque me agarro en una etapa muy crítica de mi vida. Yo con este laburo, como madre al frente de la familia, pude darle de comer a mis hijos”, sentencia Natalia, una de las responsables del área de cocina.
Con información de Marcha.org.ar / textos escritos por Francisco J. Cantamutto y Mauricio Polchi 
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