En México no existe manifestación más evolucionada del crimen organizado que el PRI mexiquense: Padgett

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(12 de septiembre, 2017. Revolución TRESPUNTOCERO).- En México, no existe manifestación  más evolucionada del crimen organizado que el PRI mexiquense. Es decir, es una delincuencia organizada tan avanzada que en vez de evadir las leyes las hacen desde el Congreso. Que en vez de comprar jueces colocan presidentes magistrados en el Tribunal Superior de Justicia del Estado de México; incluso El Chapo es un verdadero ‘gato’, adelante de los priistas que son los verdaderos capos, afirma a Revolución TRESPUNTOCERO, el escritor y periodista Humberto Padgett.
Lo anterior lo menciona como parte de la explicación de lo que es La monarquía de la barbarie (Planeta, 2017), en donde se centra en la política priista del Estado de México, dando una explicación de cómo se ejerce la política en una de las zonas más violentas del país, donde, señala, el Grupo Atlacomulco hizo alarde de recursos económicos y prácticas clientelares para perpetuarse en el poder. 
Es en esa región del país, señala su más reciente libro, “los habitantes se han resignado a vivir en la inseguridad, a jugársela en traslados diarios de tres horas a sus centros de trabajo mientras sus funcionarios despachan desde las alturas en imponentes helicópteros. 
Quien diga que la frontera interior en México es la que divide a la riqueza de la pobreza, no ha reparado en este lugar, donde la verdadera zanja separa a gobernantes y gobernados”. En su obra,  Humberto Padgett presenta una investigación periodística que plasma las condiciones de desigualdad social, inseguridad, corrupción, narcotráfico y secuestro en la entidad. 
Es así como describe una entidad, donde los nexos con el crimen organizado han permitido a una clase política insensible y a sus huestes burocráticas, amasar fortunas y feudos de impunidad en un modelo que se extiende, lamentablemente, a todos los rincones del país, señala. 
“La clase política vive en un pinche satélite que orbita el planeta que gobierna sin tener que sufrirlo. Por eso es una monarquía. Los príncipes no se ensucian los zapatos con mierda en las calles”, añade.
Padgett, explica que si se tuviera que tomar una porción de México para definir al país no podía ser la capital mexicana, tendría que ser más bien algo como el Estado de México, “en términos de la corrupción, la naturalización del malestar la violencia ya admitida. Lo que ya es parte del fracaso de la sociedad mexicana y mexiquense”.
El Estado de México representa varios elementos políticos, uno de estos es que el presidente de México es originario de ahí, el próximo gobernador es su pariente y miembro de una clase política interior del PRI, con características peculiares que es el grupo Atlacomulco, añade.
“El Estado de México también es el fracaso político de una sociedad en tanto que no ha logrado la alternancia por su ciudadanía, ni por las propuestas que la oposición, por lo que es la entidad sin alternancia. Y también es la que representa la mayor bolsa de votos con respecto a la elección presidencial a la que ya estamos encaminados.
El Estado de México queda cerca del lector capitalino para entender que la estupidez de la violencia, los estragos de la corrupción, no están al otro lado de la Sierra o en una costa lejana. Está cruzando el camellón ahí está lo que yo trato de retratar en este libro, en un momento en que el sistema político mexicano no sé si está en crisis por su propia corrupción pero si se está estrujando. Parece no tiene la capacidad de seguir cagando sus propios excesos”, indica. 
El autor afirma que este libro, es un señalamiento a Enrique Peña Nieto en términos que hay por lo menos elementos para investigar a sus copartidarios, a sus paisanos y a sus familiares en función del narcotráfico, un señalamiento del cual más o menos se habían podido lograr escapar los políticos mexiquenses. 
Pero también señala que, “si hay alguien que es en inmune a la acusación y a la mentada de madre en este país es el gobernante del Estado de México. Nada lo hace reaccionar. Yo trato de hacer una comparación entre el gobierno municipal de Alfredo del Mazo en Huixquilucan con el gobierno estatal de Tamaulipas de Tomás Yarrington. Entregó la seguridad pública a la delincuencia organizada con consecuencias fatales para una sociedad que ya estaba lo suficientemente adolorida por la violencia”. 
Es por esto, que Padgett señala que los políticos mexiquenses son representativos en tanto que la delincuencia organizada no debe entenderse como la que ostenta los carteles. Éstas son organizaciones de apoyo secundarias. Simplemente “en México parece que no hay manifestación de la delincuencia más acabada que el PRI mexiquense”.
Sin embargo, indica, “hay presión ciudadana cada vez mayor, también hay una presión exterior para México, al final de cuentas está lidiando con sus socios comerciales dentro del Tratado de Libre Comercio también en función de su propia corrupción. Los excesos que ocasionan la corrupción desborda en situaciones de violencia extrema, como el tema de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala. 
Y eso se convirtió en un cuestionamiento internacional sobre sí México está cumpliendo con sus obligaciones contractuales también en materia comercial que tiene que ver con el respeto y la garantía los derechos humanos. De esto, quién es el principal beneficiario de toda esta tropelía de errores, intolerancias y abusos excesos en este momento es: Andrés Manuel López Obrador. Y su llegada a la presidencia significará el fin de negocio de la corrupción para muchos”.
Ante el cuestionamiento de un posible fraude, Padgett responde que, “en este momento creo que el PRI no tiene la capacidad de operar la elección nacional como sí la tuvo en el Estado de México. Además puede tener muchos cuestionamientos del INE pero al final está en una caja de cristal, es decir, más expuesto. En la elección federal no puede hacer lo mismo que se hizo en el Estado de México.
Andrés Manuel no cometerás los mismos errores. Ahora si quieres ser presidente, sin duda. En tanto que el PRI ahora no tiene ningún candidato que pueda tener arrastre como lo tuvo Peña Nieto, en el PAN no hay quien pueda ocupar esa posición. Existe un desgaste real después de dos presidencias desastrosas”, señala el autor.
Quien suma al PRD, al que califica como una fuerza satelital del PAN, que indica el autor, “quien sea que vaya a postular, será solamente para quitarle votos a Andrés Manuel. Pero también Andrés Manuel 2017 es completamente distinto al de 2005. Este Andrés Manuel es al que la élite empresarial mexicana podría decir: “Vas”, concluye el autor.

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