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La efervescencia de los jóvenes no puede minimizarse. Peña Nieto lo sabe. (Claudia Rodríguez)

 
La efervescencia de los jóvenes no puede minimizarse. Peña Nieto  lo sabe
De estar al frente del país en estos momentos o en unos meses por ruta indistinta, estaría más que preocupada y ocupa por el desorden sistémico en el que operan todos los ámbitos de la nación.




De estar al frente del país en estos momentos o en unos meses por ruta indistinta, estaría más que preocupada y ocupa por el desorden sistémico en el que operan todos los ámbitos de la nación.

En cualquiera de los rubros en los que pretendiéramos hacer una revisión de su funcionamiento, llegaríamos a la conclusión de que poco o mucho en el escenario elegido, funciona de manera incorrecta.

Con todo y lo que se diga, el escenario pos electoral de enfrentamiento en el que fuerzas políticas y una gran parte de la sociedad está inmersa, provocan una gran incertidumbre, en tanto al rumbo que entre una línea y otra, podría tomar el país.

Las anomalías sistémicas crecen y crecen, e independientemente de quien dirige a México ahora o lo hará después desde el Ejecutivo, parece que todo abona a que lo ya disfuncional, no tome una mejor forma.

El tema de los jóvenes –otros no tanto pero con igual oportunidad aspiracional--, que son rechazados para formarse en las universidades públicas del país, es por lo pronto, un tema que debe tener a más de uno en plena angustia. Además claro, de los propios demandantes.

A inicios de la presente semana, la Universidad Autónoma de México (UNAM) dio a conocer los resultados de quienes se sometieron a concurso para estudiar una de las 99 carreras que ofrece la institución, detallando que sólo el 10.3% de los concursantes lograron su objetivo y por lo tanto, 56 mil 182 de quienes presentaron la prueba para cursar una carrera en esa Universidad, quedaron fuera.

En años anteriores, los rechazados de la Nacional Autónoma de México o de otras universidades, hacían sus tareas o reclamos en solitario, pero en estos momentos, no tienen que crear la ola, pueden subirse a una que ya tiene gran altura y fuerza, casi como un tsunami, y que no es otra sino la del movimiento #YoSoy132.

Empero, este mismo lunes los rechazados de la UNAM, del IPN y de otras instituciones educativas de nivel superior ya iniciaron el Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior (MAES), con una primera Asamblea para delinear sus acciones de forma independiente, también se les ha visto enrolados y manifestándose en el rechazo a los resultados de la elección presidencial concluidos por el Instituto Federal Electoral (IFE).

La efervescencia de los jóvenes no puede nunca minimizarse. El propio Enrique Peña Nieto lo sabe ahora.

La juventud de México que año con año ve acortadas sus posibilidades de crecimiento en educación, en plazas laborales y hasta crecimiento personal en otros rubros, podría ser el ingrediente que le faltara al batido para que de una u otra manera se desborde.
Claudia Rodríguez - Opinión EMET

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