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¿Ya la libró Calderón?. (Francisco Rodríguez)


¿Ya la libró  Calderón?
Enrique Peña Nieto, por su parte, está preso en el manejo de imagen y sumido en la reacción. Si la competencia electoral fuese un partido de tenis, el mexiquense no saca…

Es cierto. Las tristes y ramplonas campañas electorales han dejado indemne a Felipe Calderón. Nadie lo toca. Las críticas a su fallida y corrupta gestión aparecen muy de vez en vez –sobre todo en materia de seguridad y de bienestar de la población--, aunque escuálidas, demacradas, sin empuje alguno.

Nadie protesta en las calles por la caída estrepitosa de nuestra Nación en prácticamente todos los rankings mundiales, igual si se trata de honestidad que de crecimiento económico, de turismo o el número de muertos víctimas de la violencia desatada por su estúpida –sin inteligencia-- guerra en contra de la delincuencia.

¿Hay un pacto de no agresión? ¿Lo firmaron los cuatro aspirantes a sentarse en La Silla? ¿A cambio de que Calderón no interviniera a favor de su candidata que está visiblemente dejada de la mano de Los Pinos? ¿Para que el triunfador le diese ya no sólo inmunidad, también impunidad a partir del próximo primer día de diciembre?

Indemne, impune y, además, jactancioso. Él mismo se llamó sorprendido y calificó de paradójicas las protestas en contra del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, ya que, dijo, en comparación con otros movimientos que se han gestado en diferentes países, éstas están destinadas a los gobernantes en turno, y en México están orientadas hacia "otros actores".

Josefina Vázquez Mota, a quien más le urgiría criticar a la fallida Administración calderonista –de la que ella misma formó parte y contribuyente al fracaso del michoacano en materia educativa y en cuestiones legislativas, pues no le cuajaron muchas de sus propuestas-- está inmersa en una campaña en la que se han reflejado todos sus defectos y ninguna de sus virtudes. Una campaña que no deja un solo mensaje positivo en el recuerdo de los electores y que reduce las muy débiles esperanzas de triunfo de la señora exclusivamente al voto del miedo, blandiendo en sus spots y sus discursos ataques a todos sus contrincantes. Nada, eso sí, de mostrarse “diferente” a Calderón, causante de lo que será su derrota.

Enrique Peña Nieto, por su parte, está preso en el manejo de imagen y sumido en la reacción. Si la competencia electoral fuese un partido de tenis, el mexiquense no saca… sólo responde las bolas que le lanzan. Así, su muy eficiente equipo, inmediatamente responde con spots o con eventos megalómanos ya a los jóvenes que alzan su voz en las calles y en las plazas, así y sus respuestas sean, para engañabobos, una calca de lo que ya dice la Constitución. Sucede igual, por ejemplo, en el caso de las acusaciones en contra del ex gobernador tamaulipeco Tomás Yarrington. Peña y su equipo son “los reaccionarios”. Sólo reaccionan. No accionan. Y contra Calderón nada, no obstante que en los auténticos movimientos estudiantiles se han colado hasta sus parientes, cual apenas su hermana a la que motejan “Cocoa”, y en las acusaciones en contra del antecesor de Eugenio Hernández está metida la PGR.

Andrés Manuel López Obrador, quien ya se quemó con leche al no saber reaccionar con oportunidad y tino a la campaña de desprestigio que en su contra lanzaron el PAN, los poderes fácticos y la propia burocracia del PRD en el bienio 2005 - 2006, ahora le sopla hasta a los botecitos de yogurt recién sacados del “refri”, y enarbola una campaña amorosa por lo que muy difícilmente aborda el tema de la inseguridad provocada por la guerra de Calderón, las víctimas, los desaparecidos, los desplazados….

Todo indica, pues, que Calderón saldrá indemne de las campañas electorales.

Ningún candidato lo toca.

¿Hay un pacto? ¿Todo cambiará en cuanto haya Presidente Electo?





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Francisco Rodríguez - Opinión EMET