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Quadri y el PANAL en esta elección: el obispo del neoliberalismo. (Agustín Ávila Romero)

Quadri y el PANAL en esta elección: el obispo  del neoliberalismo
Lo cierto es que en el momento del debate Quadri –un ultra neoliberal- tendrá la función de atacar abiertamente las ideas de defensa de la soberanía nacional y conducción del Estado de los sectores estratégicos de la economía


¿Qué papel juega en estas elecciones el partido PANAL y su candidato Gabriel Quadri? ¿Cómo se comportará en el debate entre candidatos presidenciales?.



El cuarto candidato a la presidencia, Gabriel Quadri, jugará un papel relevante en los debates entre los candidatos a la presidencia al defender a ultranza las ideas neoliberales. En estas semanas de campaña el postulante del PANAL se ha dedicado a hablar de las bondades de las ideas neoliberales proponiendo la privatización de PEMEX, de los recursos naturales, la total militarización del país con la ampliación de la Policía Federal Preventiva a más de 400 mil elementos, entre otras.

Lo cierto es que en el momento del debate Quadri –un ultra neoliberal-  tendrá la función de atacar abiertamente las ideas de defensa de la soberanía nacional y conducción del Estado de los sectores estratégicos de la economía que puede argumentar Andrés Manuel López Obrador.

Distanciado del panismo que encabeza Josefina Vazquez Mota dado que esta última tuvo algunos roces con la propietaria del PANAL: la señora Elba Esther Gordillo,  quiere disputar algunos votos al panismo para posicionarse como una propuesta de derecha radical en cuanto al modelo económico aunque de derecha moderada en cuanto a la separación del Estado y la Iglesia.

Detrás de su candidatura esta por tanto esa labor ideológica de hablar de las bondades del libre mercado, de la globalización , del neoliberalismo ambiental que impone la visión de privatización de la naturaleza, de la superioridad de lo privado en detrimento de lo público y de lo supuestamente académico y ciudadano frente a los políticos tradicionales. Buen polemista indudablemente en el debate Quadri tendrá el respaldo de los medios de comunicación copados por los grandes beneficiarios del neoliberalismo,  todo con tal de salvaguardar al Partido Nueva Alianza que indudablemente tuvo que buscar a alguien que le permita tener posibilidades de mantener el registro a un grupo de políticos tradicionales venidos sobre todo del sindicato magisterial de profesores de educación básica de nuestro país.

Dicho sindicato el SNTE, se ha manejado tradicionalmente de forma vertical, sin democracia plena de sus afiliados y con la imposición de dirigentes y aviadores que se suman a las plazas de maestros y que en lugar de dirigir clases frente a grupo, se encuentran comisionados en labores políticas como las que desarrolla actualmente el partido Nueva Alianza.

Democratizar el sindicato y permitir que accedan como profesores personas con vocación, calidad y preparación son demandas ciudadanas sobre las que Quadri no se ha pronunciado ni se pronunciará, porque indudablemente su contrato económico como candidato presidencial debe tener una clausula clara de no críticar las andanzas y daños de la señora Elba Esther Gordillo -simplemente habría que recordar los asesinatos ordenados por la señora de algunos dirigente magisteriales disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)-.

Existe la posibilidad también de que la candidatura de Gabriel Quadri pueda ser negociada de último momento para que decline a favor de Enrique Peña Nieto candidato del PRI, no olvidemos que durante muchos años el SNTE fue uno de los pilares de la dictadura de Estado que tuvo nuestro país durante más de 70 años, fueron los maestros por ejemplo los que de manera corporativa apoyaron a muchos candidatos a gobernadores y facilitaron la carrera política de muchos priistas. Así que de políticos nuevos los miembros del PANAL solo tienen las herencias de la clase política tradicional, un obispo del neoliberalismo que pronuncia salmos de libre mercado para la fe de un pueblo que quiere cambios y ya no las mediocridades del actual modelo económico.
Agustín Ávila Romero - Opinión EMET