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El "doctor" Peña Nieto no podría atacar las raíces de la "enfermedad". (Claudia Rodríguez)

 
Si el “doctor” Peña Nieto con un diagnóstico equivocado y visceral, llegara al mando del Ejecutivo Federal y desde ahí empezara a “recetar y operar”, el paciente entonces sí que estaría más que “frito”.



Dijo Peña Nieto en Nayarit que “México está enfermo” pues en los sexenios de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón la economía nacional no ha crecido, ni tampoco generado buenos empleos, advirtió que la pobreza es enorme, que los empleos no son de calidad y que existe miedo e inseguridad en una gran porción del territorio.
Lo anterior no es ninguna mentira, es cierto.  Pero no toda la responsabilidad es de las administraciones federales panistas, también los priístas, los perredistas, los verdes, los aliancistas, los de convergencia  y hasta los que militaron en otras asociaciones políticas ahora ya desaparecidas, tienen su gran dosis de carga. 
Es más, endosarles a la clase política todas las anomalías que se viven en nuestro país y que hoy son un verdadero círculo vicioso con mínimas posibilidades de mejora, sería también un acto de irresponsabilidad y ceguera.  Los mexicanos de a pie, también hemos contribuido al estado del México actual.
Si el “doctor” Peña Nieto con un diagnóstico equivocado y visceral, llegara al mando del Ejecutivo Federal y desde ahí empezara a “recetar y operar”, el paciente entonces sí que estaría más que “frito”.
No se usted, acompañante lector de esta empresa de expresión, pero la ausencia de autocrítica no me da signos de confiabilidad en un individuo o grupo.
Si Peña Nieto no reconoce, ni recuerda, el por qué, casi tras 70 años de gobiernos priístas, el pueblo de México se volcó en optar por una opción partidista distinta a la cabeza de la Presidencia  --aunque parece que el individuo llegó descabezado--, entonces el candidato en cuestión no es opción para “curar al país”, al tener un dictamen tan parcial y electorero de las causas que tienen al territorio nacional al borde del precipicio.
Y si la promoción de los compromisos cumplidos de Peña Nieto como gobernador del Estado de México, apunta que cumplió con el 100% de los mismos, yo le apostaría a un “doctor” que fuera más humano y tuviera al menos un porcentaje mínimo de error.

Acta Divina…En el decálogo de propuestas del candidato presidencial Enrique Peña Nieto se apunta que la situación del país es difícil. “Pero estoy convencido que puede cambiar.  El cambio comienza por dejar de hacer promesas y asumir compromisos”, apuntó Peña Nieto.
Claudia Rodríguez - Opinión EMET