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Cuatro mujeres que reconquistaron el derecho al agua (Álvaro Cepeda Neri)

Cuatro mujeres que reconquistaron el derecho al  agua
En las revistas “del corazón”, donde aparecen las mexicanas de la élite económica (y cuyos reportajes, por lo general, son de tanto más cuanto)



En algunos municipios del Estado de México, indígenas mazahuas a las que Conagua priva del agua, han estado en pie de lucha por tener acceso al líquido. Peña tampoco hizo nada porque este pueblo tuviera una toma de agua. Agua de la que Ebrard se apropia por medio del Cutzamala (aunque los pobladores de Iztapalapa se mueren de sed o deben pagar carísimo un bote o una pipa para surtirse de agua potable, pues la que a veces llega por la tubería está asquerosa). El derecho al agua (y que por ejemplo en Sonora, Durango, Zacatecas, Tamaulipas, Chihuahua, Coahuila, etc., se resolvería con desaladoras), está por reconquistarse ante la indiferencia de funcionarios y políticos que cuentan con yacusi en sus mansiones, surtidos mediante almacenamiento en cisternas.
Cuatro mujeres del poblado de Alpuyeca, municipio de Yautepec en el estado de Morelos, que sobreviven desde… ¡hace 40 años sin agua potable!, cansadas de gestionar, con peticiones, que les proporcionaran ese líquido, decidieron irse a los tribunales y tras años de perseverancia, han logrado que un fallo judicial obligue a los funcionarios panistas (Morelos es desgobernado por el PAN desde hace dos sexenios) a surtir de agua al poblado. En Cuernavaca, los millonarios nativos y extranjeros, tienen agua de sobra para sus albercas, regar sus jardines y tener listos sus campos de golf y caballerizas. Mientras los otros 32 municipios carecen de ella y tienen que comprarla con los piperos que hacen su agosto, mientras los funcionarios de la entidad nada hacen para resolver el problema.
Las cuatro mujeres que promovieron sus demandas y agotaron las instancias judiciales, encontraron jueces que cumplieron con sus obligaciones y deber, logrando una resolución definitiva para que les proporcionen agua. Durante más de cuatro décadas recorrieron distancias enormes para traer agua a sus familias. Pero hoy lograron, con la gestión de honrados abogados, que los tribunales sentaran un precedente: el derecho al agua; que el panista Luege Tamargo regatea a los gobiernos estatales. Han hecho que el Art. 27 constitucional, en lo que respecta al derecho al agua, entre en plena vigencia y que, con el ejemplo de esas cuatro mujeres, los mexicanos privados de ese recurso vital, vayan a los tribunales para expropiar el agua que unos pocos se han apropiado.
Álvaro Cepeda Neri - Opinión EMET