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Hitler, Calderón y los derechos humanos

 
Hitler, Calderón y los derechos  humanos




La democracia tiene que ser sin adjetivos argumentó un comensal, mientras que otro decía lo contrario. Así emergió el tema del fascismo. Hitler fue un fascista que llegó democráticamente al poder y cometió lo que ya sabemos, argumentó un tercero, por eso no existe una democracia real ni perfecta, porque sus mecanismos permiten que lleguen al poder gobernantes de la calaña de Hitler, igual que nuestra incipiente democracia que permitió llegara Vicente Fox y al también fascista Felipe Calderón.
La discusión subió de tono. Los presentes partieron de un único supuesto: Calderón no había ganado la elección de 2006, pero tampoco había razón legal para decir lo contrario. Por tanto lo que falló fue la democracia que, aún y cuando intenta ser incluyente, realmente sus procesos electorales se acercan más al mayoriteo febril, que a una verdadera pluralidad. Pues en el ánimo de la apertura democrática, organizaciones políticas como los llamados partidos pequeños, satélites o la chiquillada como la llamó el jefe Diego, en lugar de beneficiar la economía democrática, la colocan en una situación vulnerable.
Por eso la discusión fluía en torno a la pregunta si todas las personas deberían tener el mismo derecho a votar, pues en la praxis no todos los individuos tienen semejantes derechos y obligaciones en el entramado de lo social. Le cuestionaba un comensal a otro: ¿a poco tu chofer es igual que tú… y tiene los mismos derechos y obligaciones?... No. Respondía sin cortapisas, por supuesto que somos diferentes. Pero tanto él como yo tenemos derecho a votar… e interpeló el oferente: ¿y tienen el mismo derecho a decidir?
El pueblo alemán no decidió que Hitler fuera un fascista, pero sí lo eligió. Lo mismo pasó con Calderón. Apenas una tercera parte de los ciudadanos que asistieron a votar lo eligieron a él, pero no creo que hayan decidido que se convirtiera en un gobernante  necio y autoritario que más tarde ensangrentara al país entero. No. En realidad si la democracia tuviera mecanismos de operación más certeros, no permitiría que cualquier persona irresponsablemente eligiera a un gobernante incapaz de demostrar honorabilidad y responsabilidad para gobernar, porque desde las campañas ya se perfilan quienes tienen un proyecto de Nación responsable y quienes sólo buscan el poder por el poder, cobijándose de un compromiso con los ciudadanos que cuando asumen el poder queda en el olvido, es el caso de los empleos y las manos limpias.
Pero aún más… ya entrados en el platillo fuerte, el debate incrementó su nivel cuando uno de los asistentes argumentó que ni siquiera todos los individuos teníamos la misma dignidad, pufff… una verdadera bomba!!! Entonces la discusión tomó un derrotero más complejo, qué era dignidad y qué un derecho. Por supuesto emergió el tema de los derechos fundamentales y del camino largo que diversas asociaciones de ciudadanos organizados han trabajado en pro del reconocimiento, resguardo y respeto a nivel mundial de los derechos fundamentales del ser humano. Todo el panorama se iba clarificando con valiosos y sustantivos argumentos de discusión hasta que vimos que Marcelo Ebrard acompañado de su nueva esposa y otros agregados entraban al restaurante… por supuesto la discusión giró radicalmente, quién es el bueno Ebrard o AMLO…
De los cinco que éramos, cuatro votamos a favor de AMLO y el quinto fue una abstención (nunca respondió). Por tanto, la presencia de Ebrard en aquel lujoso restaurante no tenía la más mínima importancia. Pero lamentablemente su arribo nos corto la inspiración de la cálida discusión y apenas y pudimos retomar la charla con el comunicado de la oficina de la presidencia (o sea de Felipe Calderón) de que los criminales eran quienes realmente atentaban contra los derechos humanos; declaración emitida como respuesta a lo dicho por la ONG Human Rights Watch que en un estudio titulado, “Ni seguridad, ni derechos: ejecuciones y tortura en la guerra contra el narcotráfico en México” señaló que fuerzas de seguridad del Estado habrían participado en 170 casos de tortura, 39 desapariciones y 24 ejecuciones.
Como es característico en el gobierno autoritario y extraviado de Calderón, sus asesores no le hicieron saber que la violación a los derechos humanos habitualmente se considera cuando viene de las autoridades (pues es el Estado el encargado de vigilar su protección), puesto que lo que hacen los criminales por muy estúpido que parezca son crímenes, delitos, transgresiones,  y que por obvias razones ya los sitúan fuera de la ley. Por tanto cualquier acto derivado del crimen esperse un delito y una violación a la ley… ¿O acaso supone Felipe Calderón que las víctimas de la delincuencia del crimen organizado debemos ir a denunciar a los criminales, a parte de asesinos, traficantes, extorsionadores, secuestradores, asaltantes, también debemos fincarles el delito de violación a los derechos humanos por descuartizar a las personas, echarlas en un camión de redilas desnudos y atados de manos, decapitarlos, etcétera?...
Violador de los derechos humanos es Genaro García Luna, quien ilegalmente mantiene recluida desde hace cinco años a Florence Cassez pisoteando todas sus garantías y derechos humanos… de esa historia ya les estaré contando…
Juan José Solis - Contenidos EMET